domingo, 1 de mayo de 2011

Paisaje y clima

De estudiar el paisaje y el clima de la época del homo antecessor y el homo heidelbergensis se ocupa la taxonomía.
Se sabe que en la época del homo antecessor había una vegetación muy cambiante, con gran cantidad de polen en sus árboles. También se sabe que a lo largo del tiempo que el homo antecessor estuvo viviendo en la Gran Dolina, la fauna cambió y fue evolucionando con el hábitat que cambió adaptandose al medio. El homo antecessor tenía una dentadura muy primitiva, y por los restos encontrados, tiene los dientes gastados de arrancar la carne sin partirla siquiera. 


Del homo heidelbergensis se sabe que cazaba animales grandes y recolectaba pequeños animales, huevos y hasta pequeñas plantas silvestres. Se dedicaban a la caza debido a la temperatura que de esa época, para quedarse con las pieles como abrigo o como techo de su cabaña. Se han encontrado restos de animales pequeños en el mismo sitio que sus restos, ya que o bien murieron allí, o son restos de las comidas del homo heidelbergensis. Los restos del homo heidelbergensis se encontraron en la Sima de los Huesos, en la cual tiraban los cadáveres junto con pieles, con decoraciones que hacían de cañas...,es decir, ya tenían una conciencia de sociedad y de familia. Utlizaban herramientas para poder cortar la carne y conseguir las partes de los animales que más les nutrían.


En la Sierra de Atapuerca había bastante vegetación, aunque como ya hemos dicho, era cambiante, es decir, que al haber muchos cambios de temperatura, no aguantaban los vegetales y morían. Por la Sierra de Atapuerca pasaba el río Arlanzón, que fue formando su valle, y mientras esto ocurría, se filtraba el agua por la piedra caliza de la Sierra, comenzando a debilitarse y a formarse oquedades que darían a cuevas. Por estas oquedades los homos tiraban los cadáveres, los restos de animales e incluso sus herramientras junto con los cadáveres. Había huecos por derrumbamientos de techo por los que se caían los animales y quedaban encerrados, así, el homo se podía alimentar de esos animales malheridos o muertos que encontraba en las cuevas.


JULIA MARTÍN DELGADO Nº 15

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